|
Central
de Energía en un CHIP |
Tomado
de: NOTICIAS DE LA CIENCIA
Y LA TECNOLOGIA
--------------------------------------
Vol. I, No. 185, Viernes, 7 de Septiembre de 2001
Científicos
de la Lehigh University están desarrollando una diminuta planta generadora,
instalada en un chip de silicio, capaz de producir suficiente hidrógeno como
para alimentar dispositivos portátiles.
La cantidad de hidrógeno producida es pequeña, pero suficiente para
demostrar que el proyecto es factible. Con tiempo suficiente, el grupo de
Lehigh cree que conseguirá su objetivo de obtener un sistema de producción
energética adecuado, mucho mejor que las actuales baterías.
Hace una década, los investigadores empezaron a preguntarse si las técnicas
de fabricación de chips de silicio, empleados en electrónica, podían usarse
para otras cosas. Según Mayuresh Kothare, profesor de ingeniería química
(ver imagen), en vez de procesar electrones, los chips también podrían
convertirse en reactores químicos en miniatura.
En un experimento, se convirtió a un chip en un motor de vapor. Así, los
canales normalmente utilizados para transmitir corriente eléctrica, se
emplearon para transportar vapor. Siguiendo esta filosofía, se pensó en
estos mimos canales para llevar varios reactivos hacia reactores en miniatura,
situados en las áreas de procesamiento del chip.
En Lehigh, el chip prototipo utiliza metanol o un hidrocarburo como gasolina o
gasoil, y lo lleva hasta un pequeño reactor que lo convierte en hidrógeno.
El próximo paso será almacenar el hidrógeno en una micro-célula de
combustible, que producirá la electricidad suficiente para operar un
dispositivo electrónico. La célula de combustible trabaja mediante una
reacción electroquímica entre oxígeno e hidrógeno, en un proceso contrario
al de la electrólisis.
El chip tiene el mismo tamaño que otro convencional, unos 3 por 3 cm. La
micro-planta es alimentada por pequeños cartuchos de metanol u otros
hidrocarburos. El combustible se mueve entonces a través de micro-capilares
hasta el punto en que es convertido en hidrógeno.
Un solo chip no podría producir bastante energía para operar un ordenador de
sobremesa, pero uniendo varias plantas de este tipo se podría hacer funcionar
todo tipo de aparatos electrónicos. Un reciente experimento en Alemania
demostró que un ordenador alimentado gracias a una célula de combustible
puede funcionar durante 10 horas, frente a las apenas dos horas de autonomía
que proporcionan las baterías recargables.
El principal problema hoy en día es lograr que el combustible se mueva a través
de los micro-capilares del chip. Hay que tener en cuenta también cuestiones
tales como la evaporación, las fugas, etc.
De todos modos, los científicos de Lehigh ya piensan en chips energéticos
implantados en el cuerpo humano, capaces de realizar todo tipo de funciones médicas.
Por ejemplo, el chip auto-alimentado podría tomar muestras de sangre y
analizarlas constantemente, controlando los niveles de insulina o azúcar.
Información adicional e imagen en:
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/310801a.html